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PALABRAS DEL EMBAJADOR CHARLES A. FORD

ENTREGA DEL "PREMIO MARTIN LUTHER KING, JR."AL EXCELENTÍSIMO SEÑOR OBISPO AUXILIAR DE SAN PEDRO SULA MONSEÑOR RÓMULO EMILIANI

18 DE ABRIL DE 2007


Excelentísimo Reverendísimo Lloyd Emmanuel Allen, Tercer Obispo Diocesano de la Iglesia Episcopal Hondureña;

Excelentísimo Monseñor Rómulo Emiliani, Obispo Auxiliar de San Pedro Sula;

Excelentísimos Colegas del Cuerpo Diplomático y Organismos Internacionales;

Licenciado René García Oliva, Coordinador General de la Fundación Martin Luther King, Jr.;

Licenciada Rosario Elena Córdova, Directora Ejecutiva, del Instituto Hondureño de Cultura Interamericana (IHCI);

Distinguidos miembros de la Fundación Martin Luther King Jr.;

Amigos de los medios de comunicación;

Invitados Especiales;

Amigos Todos:

Buenas noches. Para mí es un honor estar con ustedes compartiendo este evento tan importante. Este año, la ocasión tiene triple significado: uno, por que esta celebración se enmarca en el doscientos diez aniversario de la presencia del pueblo Garífuna en Honduras; dos, por que conmemoramos el treinta y nueve aniversario del fallecimiento del líder de los derechos civiles en Estados Unidos, el Dr. Martin Luther King, Jr., y tres, por que estamos honrando a una persona que día a día trabaja por los principios que promulgaba el Dr. King, el Excelentísimo Obispo Auxiliar de San Pedro Sula, Monseñor Rómulo Emiliani.
 

Esta noche, al pensar en el futuro no puedo dejar de recordar el pasado. Fue en el mes de abril de mil novecientos sesenta y ocho cuando Martin Luther King, Jr. perdió la vida al recibir una bala asesina. En un segundo, se apagó una voz sobresaliente en la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos de América.

Sin embargo, el mensaje del Dr. King no pudo ser silenciado. Ese espíritu indomable del Dr. King es lo que celebramos esta noche. Su visión del mundo es lo que hoy recordamos: un mundo en el cual todos serán juzgados no por el color de su piel sino por los rasgos de su carácter. Ese deseo del Dr. King para el futuro, su fe de que, como él lo expresara, “nosotros como un pueblo alcancemos la tierra prometida” es lo que nos mantiene a todos hoy en día.

Honduras es muy diferente a los Estados Unidos de los años 1950 y 1960, pero así como en otras partes del mundo, el mensaje de libertad del Dr. King tiene relevancia aquí. Estamos en un momento histórico dentro de la historia de Honduras. Hay una gran oportunidad para que los hondureños avancen este país hacia una nueva era de desarrollo progresivo si gente de buena voluntad está dispuesta a trabajar por la nación. Parecido a los Estados Unidos en la era de King, Honduras está en un punto de encuentro, dónde líderes civiles, económicos, religiosos, y políticos pueden hacer un inventario de dónde se encuentra la nación, escoger hacia adónde debe ir, y decidir cómo llegar allí. Los problemas en Honduras son diferentes a los que enfrentó el Dr. King, pero no son únicos. El enfrentar la corrupción, el crimen y la inequidad económica exigen el mismo coraje y sacrificio.

Los hondureños, así como todos en el mundo, buscan una buena educación, viviendas decentes, calidad en los servicios de salud, empleos, seguridad pública, y la posibilidad de un futuro aún mejor para sus hijos. El ejemplo del Dr. King demuestra que no hay meta irreal o imposible de alcanzar si personas de buena voluntad están prestas a esforzarse y sacrificarse para alcanzarla. Hoy, queremos animar y apoyar a esos agentes del cambio en Honduras que están creando la oleada por la justicia social y la dignidad humana. Ellos, y personas como ellos en todo el mundo, y en especial como Monseñor Emiliani, son el verdadero legado viviente del Dr. King.

Me siento realmente privilegiado pues la Fundación Martín Luther King, Jr., que coordina nuestro buen amigo, el Licenciado René García Oliva, me invitó a presentar el Premio Martin Luther King, Jr. a Monseñor Rómulo Emiliani. Monseñor Emiliani promulga la no violencia, principio base de la doctrina que predicaba el Dr. King. El, al igual que el Dr. King, trabajan arduamente por una sociedad más justa, especialmente para que los jóvenes de este país tengan una oportunidad de contribuir al desarrollo económico y social y que tengan unos principios sólidos para luchar por el bien común.

Nuevamente, muchas gracias a la Fundación por el honor que me confieren de presentar este premio a Monseñor Rómulo Emiliani, y ahora, permítanme leer la placa:
La Fundación Martin Luther King Jr.

En Conmemoración del
Treinta y nuevo aniversario del Fallecimiento del Doctor Martin Luther King Jr.
(Abril 1968 - 2007)
Otorga el “Premio Martin Luther King Jr.”
Al Excelentísimo Señor Obispo Auxiliar de San Pedro Sula
Monseñor Rómulo Emiliani Sánchez
Por su valiosa labor en pro de los más excluídos de nuestra sociedad.
Tegucigalpa, M.D.C. Honduras C.A.
18 de abril, 2007
“Yo Tengo un Sueño”

Muchas felicitaciones, Monseñor Emiliani, por este merecido premio. Muchas gracias.