José
Adán Rivera, Director del Orfanato Jesús de Nazareth,
observa lo mismo en la cara de los niños que él dirige.
“Esto
es excelente,” dice el. “Los niños de verdad
están disfrutando, ellos están aprendiendo y disfrutando
de nuevas cosas.
Jessica
Portillo, 19 años de edad y recién graduada de la
secundaria, dice que tiene dos meses de ayudar en el Orfanato Hogar
Tierra Santa, y estos eventos son grandiosos para los que viven
en el orfanatorio.
“Es
bueno poder salir y aprender algo nuevo,” dice la señorita
Portillo. “Nosotros no salimos mucho debido a nuestro horario,”
nos explica ella antes de seguir detallando lo que es un día
normal en el orfanatorio.
“Los
niños se levantan a las 4:30 a.m. se bañan, se visten,
toman el desayuno y luego se van a la escuela de 8:00 a.m. a 12:40
p.m.,” después de salir de la escuela, almuerzan, hacen
sus tareas diarias, participan en pequeñas actividades y
luego es la hora de ir a dormir a las 7:30 p.m.”
Irónicamente,
el horario que tienen los niños se parece al horario que
tienen los soldados que trabajan por largas horas para poder preparar
este tipo de eventos.
“Me
gusta mucho trabajar con estos niños, son muy lindos,”
expresa la Cabo Sharisse Rouse, miembro del ejército de la
Fuerza de Tarea Conjunta Bravo, y quien está como guía
de un grupo de 14 niños del Orfanato Casayuda. “Ellos
se ven tan felices cuando nos ven, hacer esto me hace sentir muy
bien.” dice ella, al mismo tiempo que uno de los niños
se acerca a ella y le da un abrazo y ella le responde con una gran
sonrisa.
“Por
eso estamos aquí – para dar ayuda humanitaria,”
dice el Sargento Christopher Dorman, 1-228th Aviation. “Estos
niños no tienen familia y nosotros los militares estamos
a gran distancia de nuestras familias, podríamos decir que
nos parecemos un poco en esto. Eventos como este y con nuestras
visitas al orfanato nos ayuda a conocerles mejor y a demostrarles
a ellos que realmente nos importan. De esa manera les demostramos
a ellos lo que es una familia.”
31
de agosto de 2006. |